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24 febrero 2017

Supongamos que hablo de ti

Digamos que me gustan tus caricias o la forma en la me miras cuando piensas que estoy dormida. Supongamos que adoro que me mires fijamente intentando adivinar mis pensamientos y que sonrías cuando no puedo soportarlo más. Posiblemente me encanta que juegues con mi pelo o cuando te ríes porque siempre caigo en tus tonterías. Creo que adoro cuando tus manos me despiertan en la madrugada y te siento tan cerca. Hay abrazos que curan heridas, y los tuyos no solo curan las mías, me dan esperanzas de que puedo caminar sin miedo a caer, porque tu seguirás estando cerca. Me encanta que te preocupes tanto por mi, casi sin conocerme y que abraces fuerte mis fantasmas para que ellos sepan que ahora hay alguien más en contra de ellos.
No son mariposas lo que siento cuando no estas cerca, es un vacío que pocas personas pueden comprender. No es felicidad lo que siento cuando tus demonios no te dejan vivir, ni disfrutar este momento. No me siento en paz cuando discutimos porque el miedo te impide ser como yo te veo, o cuando tus fantasmas me echan y me encuentro otra vez al otro lado de tu muro. Quizás pienses que después de todo esto, estoy completamente enamorada de ti, pero, no. No te quiero, pero te necesito.

1 comentario:

Guada Navarro dijo...

Hermosa entrada, me fascino! Mi viejo blog era warinmyheart, pero perdi la contraseña, asi que volvi con uno nuevo! Te espero, mil besitos <3