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02 julio 2014

Hielo.

La historia de cómo te conocí no es la más fácil ni la más placentera, en cambio mi imaginación se desborda cuando ve tu sonrisa. Después de varios intentos decidimos quedar para tomar algo.  Con unas copas de más fuimos a tu casa, tumbada en el sofá tenía claro lo que quería. Tu fumando algo de hierba que tenias guardado y yo molestándote con mi pie. Mis dedos jugaban con mi pelo, mientras tú me mirabas, sonreías. Ver tu sonrisa, verte bajar por completo el muro, me excitaba más de lo que me imaginaba. Te acercaste y me besaste. Comenzaste con cierta timidez, mordiendo mis labios con dulzura, besos leves hasta que armándome de valor introduje la lengua y te besé con fuerza. ¡Dios! No me decepciono, tu lengua jugando con la mía, poseyéndola, querías que fuese tuya con ganas, con fuerza, con algo más que deseo.

Me agarras y me pones encima de ti. Aún recuerdo el sabor de tus besos,
tus manos acariciándome la espalda, atrayéndome hacía ti, con suavidad, pero con deseo. Tus dedos me hacen temblar de excitación, tu sonrisa hace humedecer mi boca por segundos y cada parte de mi cuerpo está atenta a tus dedos deslizándose lentamente.  En este momento estoy a punto de descubrir cómo era sentirte, ser débil entre tus brazos, pero cuando intente desabrochar tu pantalón, cambiaste tu gesto y me paraste bruscamente. Me besas dulcemente y me bajas los pantalones, muerdes mis bragas negras y me pides que levante las caderas. Resoplando te hago caso, mientras te deshaces de mi ropa. Estoy desnuda ante ti, nerviosa, tontamente nerviosa. Muerdes mi muslo, yo deseando que mordieras otra cosa, pero te concentras en besar mis piernas, en morder, en saborearlas. Me coges en brazos y me llevas a tu cama, cogiste unas esposas, intento negarme, te pego una patada en la rodilla, cosa que claramente te enfada y me atas con brusquedad. Me besas suavemente y recorres cada parte de mi cuerpo con tu lengua hasta llegar a mi clítoris, que muerdes lentamente. Un gemido sale de mi boca, maldigo mil veces. Cierro los ojos intentado mantener el control de la situación, pero noto tus labios besándome, tu lengua lamiéndome con delicadeza antes de deslizarla con suavidad hacia el interior.  Muevo mis manos con fuerza, pero las esposas me impiden agarrar tu cabeza, mientras mi cuerpo se revuelve de placer, cada vez más cerca del éxtasis. Tiemblo de placer por tus lametazos, y cuando pensaba que no podía perder más el control, vuelves a morderme el clítoris, y me pierdo de manera salvaje, gimiendo de manera casi escandalosa al ver las estrellas gracias a los movimientos de tu lengua. Te miro y la seriedad de tu rostro helo mi piel. Con suavidad me quitas las esposas, y me besas la mejilla. 

Tras varias caricias. Te miro mientras mis manos descienden hasta llegar a tu pantalón. Envolviéndote la polla e imitando tus movimientos hasta obtener tu gemido. Agarro con firmeza tu polla y desciendo para metérmela en la boca. Noto la presión cuando mis labios rozan tu suave polla. La chupo despacio, tengo tiempo para ser tu diosa. Quiero saborear los dulces gemidos que provocaban mis juegos. Disfrutando del instante en el que tus manos agarran mi cabeza  Me encanta hacerte temblar, oír como se te acelera la respiración. Notar como tu polla crecía en mi. Aumento el ímpetu de mis movimientos, me agarras del pelo soltando un leve gemido. Intento levantar la vista pero hundes con fuerza tu polla en mi garganta. Sin poder dejar de chuparte la polla un instante, me muevo deprisa, sin darte tregua. Quiero verte gemir, ver cómo te corres. Tras un fuerte gemido compruebo que por primera vez has perdido el control, sonríes maliciosamente, me agarras con fuerza y procedes a follarme fuertemente la boca.  Respiras con fuerza, mientras tus manos agarraban con firmeza mi cabeza. Sacas tu polla de mi boca. De un empujón me tumbas en la cama, separas mis piernas, y con suavidad muerdes mi muslo.  Sonríes al pasar tus dedos por mi clítoris y notar mi humedad, pero muerdes tu labio cuando tu polla resbala por culpa de mi humedad. Levanto mis caderas, y noto como tu miembro se introduce suavemente en mí. No puedo resistirme, gimo levemente. Disfruto de la sensación de ser penetrada después de tantas fantasías. Encantada con tenerte ahí para mí, me abrí un poco más para sentirte mejor. Tu fuerza rompe mis esquemas. ¿Será el deseo de que sea tuya? Matas mi timidez a base de movimientos duros, movimientos de placer que me están haciendo enloquecer. ¡Dios! Gimo enloquecidamente. Mis uñas arañan tu espalda, sonríes pero me das un golpe que acaba por matarme.  Te mueves lento, dejas tu polla dentro un momento para acercarte y morderme fuerte el pezón. El dolor que genera tu mordisco es igual al placer que siento con el movimiento, con notar tu polla dentro de mí. Me rompes, y no solo los esquemas. Cedo mi control para someterme a tu poder, para sentir más que placer. Tus movimientos, tu mirada clavada en la mía.  Arqueo la espalda en tu último movimiento. ¡Dios!


Nos quedamos tumbados en la cama,  aún entre jadeos por lo que acabábamos de hacer. Enredados entre las sábanas, intentando recuperar el aliento mientras el sudor se secaba. Te miré a los ojos, vi tu cara relajada la cual era imposible de relacionar con el hombre duro que siempre tenía delante. No podía creer que durante unas horas bajaras tu muro y me pertenecieras. 

26 mayo 2014

Si no muerdes, te mato.

Tus manos recorriendo mi cuerpo, esto es deseo en esta puro. Sin más me besas fuerte, tu lengua jugando con la mía, apunto estoy de aumentar la intensidad cuando separas tus labios y me dices: No, leona, hoy mando yo.  Intento negarme, pero mi cuerpo está encantado con tus manos, con tus dedos desabrochando mi sujetador. ¡Dios! Había olvidado lo que sentía cuando estaba cerca de ti, tú y tu maldita sonrisa. Me desnudas con rapidez y comienzas a besarme el cuello, eso me pierde.  Te vuelves loco con mi olor, yo con tu lengua húmeda recorriendo mi cuerpo. Llegas a mi pezón, me miras y te metes mi pecho en la boca, gimo, y muerdes suave. Sonríes al notar mi pezón endureciéndose en tu boca, susurras un: Así leona, así quiero verte.  Deseo que no pares, que me consumas toda la noche. Tu lengua deslizándose, llegas y con una mirada me dices que quieres que separe mis piernas. Niego con la cabeza, me das un azote y me dices: No seas traviesa.

Abro mis piernas sabiendo lo que va a suceder. Tu boca bajando, mi respiración aumentando. Separas mis labios con los dedos e introduces tu lengua. Intento cerrar mis piernas, pero me agarras y tu lengua empieza a moverse. Sabía que tenias labia, pero… ¡Dios! Me sorprendes con un mordisquito y me vuelves loca. Me coloco mejor, para que puedas darme más placer, eso te sorprende. Me agarras y me empujas hacia a ti. Mueves tu lengua como siempre, con estilo, muerdo mi labio para no gemir, pero tus movimientos me lo impiden. Tu lengua sale de mí, me miras e introduces dos dedos, que empiezas a mover con ganas. Córrete, y mientras lo decías aumentabas el ritmo de tus dedos. ¡Joder! Sabes cómo volverme loca. Tu mirada lo decía todo, quieres ver mi cara cuando llegue al clímax. Mis piernas tiemblan y  tú sujetas mi muslo, apretando mientras sigues moviendo tus dedos dentro de mí.   Mis jadeos te estaban volviendo loco y no paras de mover, no quieres perderte mi cara. ¡Si joder! Me besas los labios, y dices: Así nena, así.

Paras, me acerco a ti y meto tu dedo en mi boca, lo chupo mientras tu cara lo dice todo. Sonrió al ver tu expresión cuando bajo lentamente y desabrocho tu cinturón sin dejar de mirarte a los ojos. Saco tu polla, la toco, mis labios juegan con ella, me muerdo mientras tu cara me dice: Métetela. Lamo tu polla, echo mi cabeza hacia atrás. Harto de esperar, tus manos agarran mi cabeza y me acercan a tu polla. Me la meto en la boca, subo y bajo, lentamente, Mis manos tocan tus huevos, mientras mi boca  te da más placer. Jadeas y te ataco. Mis manos aprietan tu culo para atraerte a mí, no te dejo escapatoria, Tu polla en mi boca, noto la presión. Mi lengua jugando con tu erección. Te miro, muerdo mi labio y te digo: Fóllame.


Me levantas y mis piernas rodean tu cintura. Me susurras: Sepárate un poco. Me metes tu polla, te rías al notar lo húmeda que estoy, susurras: Me vuelves loco, pequitas. Mis manos se apoyan en tus hombros mientras mi cintura se mueve para encontrar mi placer. Gimo fuerte, con la cabeza hacia atrás, tú sonríes al verme perder la cordura. Me azotas el culo y me dices que siga así. Sigue nena, sigue. Subo y bajo lentamente, necesito cambiar el ritmo, beso tu boca, muerdes mi labio y rabiosa aumento el ritmo. Hago un movimiento brusco, noto como tus manos me aprietan con fuerza. Me tumbas en la cama sin sacar tu polla de mí, te colocas mis piernas en los hombros y me empalas como nunca lo has hecho. Con fuerza, con furia por lo que te acabo de hacer, una sonrisa tuya me hace ver que estas disfrutando.  Intento cerrar mis piernas, pero me lo impides y subes el ritmo. Tus movimientos me están dejando con la boca seca, dios. Me besas y me dices: Ponte a cuatro patas. Me niego, pero me das ese beso que me vuelve loca. Con las piernas temblando de placer, me pongo a cuatro patas, mis manos agarran el cabecero de la cama. Separas mis piernas, me azotas y metes tu polla en mi húmeda vagina.  Tu mano por mi espalda mientras me empalas una y otra vez. Gimo de placer y tu respiración se acelera. Me azotas y me dices: Así, nena. Te sorprendo, moviéndome, te dejas hacer, mientras doy golpes bruscos hacia atrás, estoy a punto de llegar al clímax. Sujetas mi cintura con tus manos, y te mueves una y otra vez contra mí. Un gemido varonil me indica que has llegado al clímax. Noto tu aliento en mi nuca. Sin fuerzas me dices: Joder nena, no te vuelvas a ir nunca. 

30 abril 2014

Solo fóllame.

Estoy preparándote una copa, siento tu respiración en mi nuca. Dios, estoy nerviosa, tus manos tocándome, tus labios deslizándose por mi cuello, mientras, intento concentrarme en la copa, hasta que tus manos motivaron a mi cuerpo demasiado. Me alejo de ti lentamente, noto como clavas tu mirada en mí. Me acerco al sofá, me quite el tanga y me siento, quiero provocarte. Muevo mis piernas, para que puedas ver lo que te estás perdiendo, sonríes y te acercas. Te arrodillas, no dejas de mirarme. Susurro un “acaríciame”, noto tu mano fría. Mientras me tocas no puedo dejar de moverme, siento demasiado placer con el juego de tus dedos. Entre gemidos, escalofríos, paras, quiero matarte. Me quitas el vestido, no dejas de mirarme, tus dedos bajando, tu lengua por mi cuello, no puedo evitarlo, deseo que sigas bajando. Tu boca en mi pezón, mientras tu mano aprieta mi otra teta. Suspiro, y tu lengua baja llegando a mi ombligo, sigues bajando. Separas mis piernas y tu boca comienza a comerme, lentamente. Cierro los ojos, estás jugando sucio. Mi cuerpo está caliente, empiezas a notarme húmeda. Muerdes un poquito y me vuelves loca, toco tu cabeza mientras tu lengua juega dentro de mí, no quiero que pares, pero paras. Cojo tu dedo, me lo meto en la boca, y te lo chupo, pongo esa carita de niña traviesa, y bajo. 


Tu polla, mi boca, tus ganas, las mías. Me la meto en la boca, mi lengua hace círculos, lamo tu polla desde abajo, te encanta verme en esta postura. Mis manos comienzan a tocarte, me pides que me la meta, tardo un poquito y me la meto. Me la meto hasta dentro, aguanto un poco y subo, noto como respiras. Aumento el ritmo, te muerdo y me agarras del pelo, no te ha gustado, sonrío y sigo chupándote. Meto tu polla entre mis pechos, notas la presión, muevo mis tetas, lento, separa y las vuelvo a juntar. Me dices que siga así, las muevo rápido, te encanta. Me dices espera, me tumbas en la cama, y me follas las tetas, los dos apretamos mis tetas, muerdo mi labio, y tu sonríes. Me das la vuelta. Besas mi espalda, bajas hasta mi culo y muerdes. Me agarras y aprietas, muerdo mi labio, noto que colocas tu polla entre mis nalgas. Me azotas suave, mientras con tu mano aprietas. Sonrío mientras me doy la vuelta, te digo “métemela”. Separas mis piernas, y me la metes lentamente. La siento, ¡Dios que si la siento!

Das pequeños empujones, mientras me agarras la cara. Me dices mírame, y me pegas suave, me repites mírame, mientras tu polla esta dentro de mí. Jadeo, tú respiras fuerte, mientras has aumentado el ritmo, escucho como tu cuerpo golpea al mío. Mi cuerpo se mueve, mientras aprieto las sábanas. Dios, estas dándome fuerte, no puedo más y me pongo encima de ti. Cabalgo lento, tus manos en mi cintura, aumento el ritmo y tus manos presionan más mi cuerpo, te gustan mis movimientos Me dices que estoy muy húmeda, que te gusta. Apoyo mis manos en tu pecho y me muevo rápido. Te sorprendo con un movimiento nuevo, tu cara lo dice todo, te encanta. Meto mi dedo en tu boca, me chupas mientras sigo moviéndome, mientras gimo de placer, mientras tiembla mi cuerpo. Muerdo mis labios para no gritar, para no gritarte todo lo que siento, te araño el pecho. Me dices que siga un poco más, sigo moviéndome, bajo el ritmo, muevo mi cintura, doy pequeños botes. Inclino mi cabeza mientras sonrió con los ojos cerrados, voy aumentando el ritmo, al mismo tiempo que mis gemidos son la banda sonora de este momento. Hago una parada suave, me acerco y te susurro: Fóllame. Lo haces, te pones encima y me la metes rápido, estás caliente. ¿Qué más puedo pedir? La perfección dentro de mí. Aprietas mis muslos, muerdo mis labios cuando lo haces. Te grito sigue follándome, sonríes, y me entero de tu juego con tu movimiento de cadera. Gimo fuerte con tu pequeño golpe. Mi cuerpo se estremece cuando me la metes fuerte y me pierdo en el último gemido. Te corres perdiendo el control. Esta noche me lo has dado todo. Te encanta mi cara de leona recién domesticada. Te lamo el cuello, muerdo flojito tu oreja y te susurro un: Espero la revancha.

03 julio 2013

Tu lengua, mi droga. Mi gemido, la tuya.

Jugando con mis dedos, provocando un acercamiento, tu boca, la mía.  Quiero que nuestras lenguas bailen un tango más que intenso, deseado y disfrutado. No quiero que sospeches de mis intenciones, no busco mas que una aventura larga y caliente, que seas mio en las noches de verano.   

-Admite que me deseas -dije
- Solo quiero desnudarte y devorarte.
- Lo haces a propósito
- ¿El que? –Esbozó una sonrisa picara
- Quieres que enloquezca imaginándolo.

Tu aliento refresca mi cuello, siento como desciendes por mi cuerpo, como si fueses parte de mí. Nunca me había sentido tan deseada por un hombre, nunca en toda mi vida he deseado ser mordida, acariciada y besada por alguien.  Esta debilidad es culpa tuya,  ser tuya al menos es diferente, es gemir a alguien pensando si serás tu quien provocará mi siguiente orgasmo. Cada caricia, cada beso es mas intenso que la primera vez, también mas placentero. Follar pensando que es la última vez hace que lo viva con más intensidad. Es como sentirse deseada y abandonada a la vez, es sentirme viva.

-Esto es una maldita locura -le susurro
- Si, estoy loco, si, por ti.

Sonríes, y en este momento comprendo que estoy loca por ti. Tu lengua me toca, tengo una sensación de alivio. Es tan húmeda, tan sabrosa. Desde ahora acepto que esta lengua será mi droga favorita. Mi  deseo, lo siento, es tan intenso que provoca que cometa mas locuras.  Me besas levemente el ombligo, bajas lentamente, separas mis piernas y muerdes muy suave. Trato de no gemir, pero fracaso. Cariño, mi  locura es tenerte entre mis piernas,  notar como tu lengua sube y baja,  agarrarte para que no pares, morder mi labio mientras tus estas en los míos. Es este momento cuando estas entre mis piernas, todo se me va de las manos, quiero decir, me descontrolo por completo, mis gemidos, mis mordiscos, y los arañazos, no son algo que pueda controlar, no sé si lo sientes, pero me pasa cada vez que tu lengua se mueve lento, lentamente hacia la velocidad, hacia mi placer mas extremo, hacia mi humedad.



Pero en fin, después de este descontrol, lo supero y me doy cuenta de los gemidos que tu boca van a producir gracias a la mía. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pantalón, desabrochar lentamente el cinturón, y acariciarte mientras te beso la boca, mientras nos comemos para bajar hacia la profundidad. Te vuelves loco al verme de rodillas, bajo lentamente el pantalón. Poca ropa para el descontrol que mi boca produce.  Mi mano te agarra suave, besos para humedecerte, mi lengua se mueve despacio. Te escupo, y cuando te miro te estas riendo, me dices sigue y me la meto. Juego con ella, bajo y subo constantemente. Me agarras por el pelo mientras tu boca emite gemidos que me excitan a seguir dejando la marca de mis labios en tu polla. Resoplas cuando mi boca baja hasta abajo, cuando la saco despacio.  Beso tu polla, subo por tu ombligo, me detengo en tu pezón, muerdo flojo,  me das un azote, sonrió. Mis labios presionan tu cuello, mi lengua en tu lóbulo, juego despacio y te susurro: Sigamos, hazme tuya.

22 mayo 2013

Sigue y no pares.


Cuando te miro no lo puedo evitar, me empiezo a tocar.  Nene, quiero hacerte temblar. Mi lengua se desliza por mis labios y voy a por ti,  lamo tu cuello y desabrocho tu pantalón. Te empujo contra la pared,  muerdo mi labio mientras meto mi mano fría en tu calzoncillo, sonríes al verme tan traviesa.  Muevo mi mano despacio.  Mi culo en tu polla, me aparto un poco y me quito el pantalón, mientras tú lo notas.  Me doy la vuelta y te beso, voy bajando, agarro tus calzoncillos que bajan conmigo.  Desde abajo te sonrió, la beso, juego con ella, humedezco la punta, mi lengua hace círculos sobre ella.  Subo y bajo lentito, hasta la mitad, mientras clavo mis uñas en tus piernas. La saco de la boca, la beso suave y te miro. Muerdo flojito la puntita, suspiras fuerte y me agarras del pelo. Me dices: Hazlo como tú sabes. Y lo hago, lo hago fuerte, aumento el ritmo, me la meto hasta dentro, tú me dices aguanta mientras  mi cabeza está entre tus manos.  Me excito al escucharte suspirar, tu polla sigue dentro y al escuchar mi arcada gimes fuerte.

No te puedes controlar, quieres sentirme, verme gozar. Me agarras fuerte y me subes. Mis piernas rodean tu cintura, tus manos por mi espalda y  muerdo fuerte tu oreja.  Susurros inesperados que te hacen temblar.  Besos húmedos que humedecen el cuerpo.   Sobre tu cama, tu encima de mí, besándome el cuello, tu lengua deslizándose, jugando con mis pezones.  Juntas mis tetas y las chupas. Muerdo mi labio deseando que sigas bajando.  Lo haces, poco a poco llegas a mi ombligo. Me miras, separas mis piernas, metes tu dedo en mi boca, y comienzas a jugar, a consumirme.  Tu lengua subiendo y bajando, mi respiración aumentando.  Muerdes flojito y  golpeo la cama.  Noto tu aliento, introduces tu lengua y comienzas a comerme.  Mis dedos tocan tu cabeza rapada, y entre jadeos te digo: Sigue y no pares.


Te tocas la polla, y con ella me das un golpecito, la metes un poco y la sacas. Sonríes,  la metes poco a poco. Tu movimiento brusco me enloquece y gimo fuerte.  Mi pierna en tu hombro, tu moviéndote como nunca.  Mi mano en tu cadera, que se acerca y se aleja cada vez que te mueves. Cambiamos de postura. Estiro mis brazos,  apoyándolos en la almohada, tú me sujetas por el culo, y me das duro.  Muerdo fuerte mi labio, se me escapa un Dios, y aumentas el ritmo, mas fuerte, más agresivo.  Jadeo cada vez más, grito tu nombre al apretarme fuerte. Sigues dando al cuerpo placer, cada vez estamos más húmedos, eres brusco y me la metes bien y te quedas así durante dos segundos, vuelves a moverte mientras te suplico que me dejes a mí.  Te  beso el cuello, con mi mano agarro tu polla y me la introduzco. Me muevo suave, me tocas las tetas, y aumento el ritmo.  Cabalgo rápido, quiero que nos corramos a la vez. La melodía son jadeos y t u nombre saliendo de mi boca.  Echo la cabeza hacia atrás, mi boca entreabierta no deja de suspirar. Te siento muy dentro, me excita verte sonreír. Agarras fuerte mi muslo, cierras los ojos, abres la boca y gimes. Te has corrido, sonrió y me dices: nena, eres mía. 

02 abril 2013

Ven, follame.


Mi cuerpo alterado necesita dedos que sepan saciar este deseo, sé a quién llamar cuando hablo de placer.

-         Ven,  follame, solo dame lo que pido.
-         Solo es sexo.

Llegas, comienzan los besos sin compromiso, sabes qué hacer cuando quiero más que placer.  Meto mis dedos en tu boca,  me desnudas entre besos. Encima de la mesa, mis piernas entre tu cintura, te desnudo  mientras te beso salvajemente. Agarras mi culo levantándome y me empotras contra la pared, mis brazos estirados, separas mis piernas, esta situación te pone tieso, lo noto,  tocas mi punto débil, besas mi cuello. Tu mano debajo de mi tanga, no hace falta que te diga cómo me pone esta situación. Me giro y te empujo en la cama.

-       Hoy empiezas tú, relájame.
-       Estas al mando –sonríes y bajas lentamente-

El placer lo guardo entre mis piernas, por eso tu las separas, tus dedos se deslizan por mi coño, los metes mientras escuchas mi aliento. Llegas a mi punto débil, Muerdes despacio mis labios  e introduces tu lengua, húmedamente juegas, tu nariz fría me excita cuando me rozas mientras sigues moviéndola para algo más que placer.  Mis manos aprietan las sabanas, gimo, mis hormonas se alteran cuando tu lengua se desliza por mis labios, cuando besas, aprietas mi pierna y tu lengua vuelve a moverse dentro de mí. Se acelera mi respiración, disfruto de tu don y te pones perdido con mis fluidos, pero sigues, suplico que pares esperando que no lo hagas, no puedo más y grito desesperadamente. 

Subes lentamente, noto tu aliento en mi ombligo, tu lengua en mis pezones, aprietas sin avisar y enloquezco.  Introduces tu polla, ya estas dentro de mí, lo haces lento y te pido que aumentes el ritmo, quiero convertirme en una salvaje. No puedo evitarlo gimo fuerte con tu movimiento brusco, presionas y te relajas, me relajas cuando lo haces. Te susurro palabras que te vuelven loco, jadeo y araño tu espalda. El cabecero de la cama no deja de sonar, somos animales listos para luchar. Acaricias mis pechos, los chupas mientras te sigues moviendo, quieres excitarme, que los vecinos escuchen mis gemidos. Sonrió y te susurro déjame hacerte disfrutar. Beso tus labios, y me pongo encima de ti, me muevo lento, poco a poco aumento el ritmo, sudo por cada poro de mi cuerpo mientras sonríes como un niño.  Tu mano aprieta mi muslo,  cuando más me muevo mas disfruto, mi boca abierta, echo mi cabeza para atrás y llego al orgasmo, me corro encima de ti, quiero volverte loco, hacer de pantera y que tú seas la presa.

Chupo tu oreja, tus manos se deslizan por mi espalda sudada, voy bajando, y prometo que mi lengua te perderá el respeto.  Lamo tus huevos, mis manos en tus nalgas, mi boca abierta mientras tú la follas salvajemente.  Mi cabeza se mueve rápido, quiero darte placer con mi boca hasta que saques el animal que llevas dentro. Sé que estas cachondo, mi lengua no da tregua en esta guerra, lame despacio tu polla. Muerdo suave, agarras fuerte mi pelo, estoy matándote cuando estas tan dentro que me dejas sin respiración. Siento la excitación cuando roja, cambio la jugada, tu polla húmeda entre mis pechos, te centras en mis pezones duros,  sonrió y empiezo a moverlos suavemente, tu polla aparece y desaparece mientras tus suspiros aumentan. Cambio el ritmo, más deprisa, quiero ponerme perdida y lo consigo. Siento como tu semen corre por mis pechos, es el placer que sale de tu polla, muerdo mi labio, entre suspiros mi boca juega por última vez,  Mi lengua lame desde abajo, hasta que mi boca provoca tu último suspiro de placer. 

19 marzo 2013

Lengua traviesa, cuerpo húmedo.

Nos encontramos en esta habitación intentando no caer en la tentación, pero lo cierto es que por más que busco siempre regreso a ti. Mojo mis labios con un poco de legendario, noto como me miras y suspiro, es inevitable, esta habitación arderá mientras llueve en la ciudad.  Juego con un chupa chups, mi lengua se desliza por el caramelo, muerdo el palo,  tu, me miras y te excitas como hace años que no te excitabas. Lentamente te acercas a mí, desabrocho tu cinturón negro. Quieres devorarme cuando me ves jugar con mi pequeño entretenimiento, lo meto y lo saco de la boca, tus labios se aproximan a los míos, pero me aparto:
 - No me falles, hoy sólo quiero que me folles. –tiro el chupa chups al suelo-
Muerdo tu lóbulo, tus manos por mi espalda, me separas, desabrochas los botones de mi camisa mientas tus labios dan rienda suelta a mi lengua. Tus dedos por mis pechos. Me empujas, caigo en la cama y esto empieza a gustarme. Bajas con brusquedad mi falda,  besas mi pierna, llegas a mi muslo y te detienes, mi tanga te molesta y me lo quitas. Muerdes suave y tu lengua entra, esta fría, húmedamente fría. La mueves  deprisa, aprieto las sabanas, intento contener mis gemidos, pero llegas a mi punto, conoces mis debilidades sexuales. Tu lengua fuera se mueve lento, tus labios me besan, y eso me pone tremendamente, de repente paras y me dices:
- Me gustan tus instintos animales.
 -Deja de hablar y sigue –grito mientras agarro su cabeza-
Mientras tu lengua se mueve tus labios aprietan y eso me enternece, enciendes a mi animal salvaje, gimo fuerte mientras suplico que pares. Te ríes, pero pronto dejaras de hacerlo cariño. Cambiamos de posición, separo un poco tus piernas, esta noche no saldrá de tu mente, de frente tu miembro, lo agarro con firmeza, mi mano baja y sube con sutileza. Mi lengua esta juguetona y se divierte  en la cima, lamo mientras miro tu boca. Se desliza hasta llegar abajo, quiero sorprenderte y mis labios aprietan con suavidad, no quiero hacerte daño. Noto como tu respiración se acelera, no puedo detenerme y me la meto en la boca. Pierdo el control en cada bajada, en cada momento sin respiración mientras a ti te falla el subconsciente.
- Te quiero –susurra entre gemidos-
- Cállate –mientras subo lentamente por tu torso-
Me tumbo en la cama, muerdo mi labio y mi dedo se desliza por mi pecho, te digo ¿Vienes? Estas encima de mí, tocándome los pechos, los juntas, los separas y pones tu miembro entre ellos, aprietas mis tetas mientras tu pene se mueve rápidamente. Follas salvajemente mis senos, te freno y te pido que me hagas tuya. Suspiro mientras te introduces suavemente en mí. Jadeo cuando mis piernas tiemblan por tus movimientos, araño tu espalda, tu cara es de dolor mientras suspiras de placer. Te portas mal y muerdes mi pecho, gimo fuerte, agarro tu cabeza y te beso. Cambiamos de posición, solo te pido un minuto, quiero correrme encima de ti, me mueve lento, suave, pero aumento el ritmo mientras jadeo, tus manos en mi espalda sudada. Muevo la cabeza al sentirte tan dentro, el placer se apodera de cada centímetro de mi cuerpo, no puedo más, apoyo mis manos en tu pecho, y me vuelves loca al arañarme el muslo y subo el ritmo. Noto como te corres dentro de mí, chupas mi pezón y apoyas tu cabeza en el.
Así que, después de todo, me susurras:
- ¿Me quieres?
Yo respondo:
 - Te deseo  -y beso su boca-

07 marzo 2013

Mi deseo, tu felicidad.


Somos cuerpos calientes de corazón, que caen en la tentación.  Quiero romper tus esquemas con movimientos lentos, morder tus labios y perder completamente la razón.  Hagamos una guerra, comprobemos quien gana en esta aventura pasional. Agarras mi pelo, posas tu mano en mi nuca y muerdes lento.  Haces que pierda la cabeza cuando tu lengua desciende por mi cuello. Tu, que sabes mi punto débil, yo que disfruto de tus manos en mi cintura que bajan y desaparecen entre mis piernas. Estas tan cerca, que mis gemidos son tu motivación y aumentas el ritmo. Besas mi cuerpo subiendo por mis pechos, te detienes en mi pezón y muerdes flojo,  tiemblo de placer. Sabes que hacer para que pueda sentir más que placer. Tus dedos juegan con mis pechos, aprietas fuerte y tu lengua está entre ellos. La mueves y te pierdes, deseas que sea otra cosa la que esté en su lugar. Subes despacio y me besas. Mi nariz juega con la tuya, mis labios se alejan de los tuyos para volver a posarse, esperando que no lo puedas evitar y me des un beso pasional.   No puedo fingir, necesito portarme mal. Sujetas mis pechos mientras estoy encima de ti, mi lengua es traviesa y juega con tu oreja, mi boca desea morder y lo hace, no puede resistirse. Mis labios húmedos se deslizan por tu cuello, y acaban recorriendo tu cuerpo.  Desabrocho tu cinturón negro, la cremallera se resiste a ser bajada pero lo conseguimos. Quiero que cuando notes mis labios disfrutes imaginando lo que puede ocurrir después. Te miro y me muerdo el labio, mis manos agarran con delicadeza tu miembro  suben y bajan, pero es el  turno de mi boca. Observo como cierras los ojos y abres la boca y me pongo nerviosa, quiero que tiembles de gusto y te vuelvas loco cuando mis labios recorren su camino hasta llegar a la cima y jugar en ella. Escucho como dices que pare y al instante tus manos en mi cintura levantándome. 

Posas mi cuerpo con suavidad en la cama, acaricias mi cara y separas mis piernas. Aprietas mi muslo y te introduces en mí, lo haces bien, lento, rápido y nuestros cuerpos empiezan a sudar, sonríes cuando me escuchas gemir, enloquezco cuando jadeas. Haces un movimiento brusco y paras, tu boca está abierta y suspiras. Tus brazos están tensos pero no dejas de mirarme, sigues penetrándome. Te mueves encima de mí, muerdo tu mano para intentar dejar de gemir, mi respiración se acelera por momentos y tú aumentas el ritmo.  Mis manos por tu espalda, mis uñas atacan y te araño la espalda, estoy llegando al orgasmo ¿y tú?


16 febrero 2013

Quiéreme, tú muérdeme.


Prometí que no ocurría de nuevo, y vuelve a pasar. Mis deseos son más fuertes y aquí estoy, aquí estas. Hoy somos tú y yo, crea la base perfecta para este baile. Aparece la gata que te gusta, beso tu cuello, me siento encima de ti, suena nuestra canción y empiezo a moverme lento muy lento. Te vuelve loco como juego contigo. Agarro tus manos y juntos nos deslizamos por mi cuerpo, me susurras: “Hoy estas juguetona, me gusta” sonrió y muerdo tu dedo. Aprietas mis piernas, es el momento de cambiar de posición, me deseas tus labios lo gritan. Altero tus sentidos descendiendo mi lengua por tu cuello. Mi dedo juega con tu boca, no podemos controlarnos más y me dices: Haré que bailes. 

Tu sofá es nuestro aliado, te quito rápido la ropa, me arrancas salvajemente la camiseta. Tu mano sujeta un pecho, mis labios disfrutan de los tuyos, y suspiro cuando empiezas a mover tus manos por mi cuerpo. Desabrochas mi pantalón, ansioso por hacerme disfrutar de esta noche. Siento tus manos bajando lento y deseo que las utilices como tú sabes. Caricias que me hacen temblar. Demuestras tus extraordinarios movimientos, excitas cada poro de mi piel, grito un: por favor no pares. Muerdes mi muslo, dejas una pequeña marca en mi piel y enloquezco por segundos. Tu lengua juega deprisa, aprieto fuerte el sofá, haces que llegue al placer más absoluto con gemidos suaves que se convierten en violentos con tus movimientos.

Quiero devolverte lo que acabo de sentir, me acerco, y beso tu cuello, tu pecho, mi lengua encuentra un entretenimiento, tu pezón. Sigo, no paro, bajo y encuentro mi pista de baile. Comienzo despacio, poco a poco, quiero hacerlo bien, como te gusta. Escucho tus suspiros, me enciendo rápido, te enciendes, somos más que cuerpos calientes.  Paro para mirarte, tus ojos cerrados y tu boca entreabierta muestran el placer que mi boca te da. Entre gemidos me dices: Ven, sigamos juntos.

Acaricias mi cara, besas mi cuello y susurras: Bailemos juntos y me derrito. Separas mis piernas y te introduces al placer nocturno. Me vuelves loca, lo haces lento, mis dedos juegan con tu pelo, y acaban deslizándose por tus labios, muerdes flojito. Sigues el ritmo y no me puedo controlar, gimo fuerte y te beso lento. Araño tu piel te defiendes apretando mi muslo mientras estas dentro de mí. No dejas de mirarme, quieres penetrar mi mirada y enloqueces mi cuerpo. No puedo evitar gritar un: aguanta un poco más, no te canses, sigue. Agotados llegamos juntos.  Deseo que me lo hagas hasta el amanecer, ya mañana me despertaré diciendo fue la última vez. Querido enemigo, sabes que hacer para que sienta más que placer. 

03 febrero 2013

¿Lo sientes?

"Lo que siento por el suele llevar a los besos" Y no lo niego, me gusta tenerte cerca, muy cerca, labio con labio, mordisco tras mordisco. Nuestras lenguas juegan a un juego peligroso, motivadas por el deseo de estar juntas. Tus manos se deslizan por mi espalda y se encuentran con un nudo que tus dedos saben desabrochar. Movimientos lentos, suaves, mi boca por tu cuello y te pierdes, me pierdo en esta fría habitación. Me susurras un déjate llevar, tus manos bajan lentamente, desabrochas mi pantalón. Tus dedos son especialistas en este punto de la partida, sabes moverlos bien y te ríes cuando mis piernas no pueden evitar moverse de placer. Estas dentro de mi, te mueves, y jadeamos juntos. Araño tu espalda, es mi marca personal. Es mi turno, ahora soy yo quien juega, me muevo suave mientras te miro fijamente, y no puedo evitarlo, me muerdo el labio. Gemido tras gemido, nuestras manos entrelazadas con fuerza. Un pequeño gemido, un largo suspiro. Agotada me apoyo en tu pecho, no podemos evitar reírnos a carcajadas por lo que acaba de pasar.


 Lo que siento por el suele llevar a los besos, y estos a suspiros de placer.

18 agosto 2012

Stop

Pulso el botón, tengo prisa y el ascensor no llega, un piso, solo queda uno. Se abre y estas ahí, el chico más atractivo del edificio, entro con seguridad, quiero volverte loco con un solo movimiento. A tu lado, no puedo dejar de mirarte, aunque sea de reojo. Una señora me mira, intuye lo que estoy pensando, pulsa el botón, el número 7, solo quedan dos pisos. Muerdo mi labio, me ves y sonríes. Por fin solos, doy dos pasos, espero un momento y pulso el mejor de los botones, quiero frenar este ascensor, parar el tiempo y comenzar la aventura más excitante.

Muerdo mi labio y te beso con pasión, contra el frio espejo, encuentras mi punto débil, lentamente tu lengua se desliza por mi cuello, mi piel caliente encuentra placer en tus caricias, entre tus brazos, tus besos aceleran este deseo por ser tuya. Una mirada es la señal, desabrocho poco a poco los botones de tu camisa, y toco tu perfecto torso. Quiero que esto fluya, que tu cuerpo arda por culpa del deseo, y que corras hacia el placer que provoca un gemido. Me quitas rápidamente la blusa, muerdo mi labio al ver como deslizas tu lengua por el labio cuando ves mi sujetador, lo desabrochas. Me haces cosquillas al chupar mi pezón, lo lames con cuidado, juegas con él. Bajas mi pantalón, tus dedos dentro de mí, los mueves a la perfección, calientas mi cuerpo, quieres excitarme porque deseas que ahora sea yo quien sea terriblemente mala.

En el sucio suelo, mantenemos una relación aun más obscena, mis dedos se deslizan por tu cuerpo, hasta llegar a tus pantalones, desabrocho el botón, me deshago de tus calzoncillos. Encontré el premio, rodeo con mis manos tu miembro, las muevo lentamente mientras te miro. Juego a darte placer con mi boca, mi lengua recorre cada centímetro, hasta llegar a la cima, la beso, y no puedo evitarlo, mi instinto me lo pide, muerdo suavemente. Escucho un: No seas mala –mientras sonríes-. Te miro, agarras fuertemente la barra, Inclino la cabeza, mi lengua juega, mis labios se deslizan por tu miembro. Te tengo dentro de mi boca, mi cabeza baja y sube lentamente, presiono con mi lengua, tocas mi cabeza, y aumento el ritmo. Me excita escucharte gemir.

Mi mano sobre el espejo que mis suspiros van empañando poco a poco, agarro con fuerza la barra, el plato fuerte es tu ritmo de cadera, que hace que mi cuerpo disfrute y que mis sentidos se pierdan hacia el placer más deseado. Muerdo mi labio, tus manos en mi cintura, y notar tu piel hace que pierda la timidez a pedazos al gritar tu nombre. Movimientos sucios, escucho tu voz, siento una leve brisa por mi nuca, acompañada de gemidos, dulce melodía ¿no crees? Agarras mi brazo, cambiamos de posición, beso tu cuello, quiero morder tu oreja, pero me lees el pensamiento y rápidamente coges mi pierna, la subes y aprietas fuerte mi muslo. Vuelves a penetrarme, lento, suave, haces que mi cuerpo enloquezca por momentos, clavo mis uñas mientras entras y sales de mi cuerpo, no puedes parar, aumentas el ritmo a la misma velocidad que se multiplican los jadeos. Se escapa una tímida sonrisa, me excita el hecho de que puedan pillarnos, dos desconocidos encerrados voluntariamente, un deseo, algo más que sexo salvaje en un ascensor. Muero de placer, eres el pequeño gran placer, la aventura más emocionante. Cierro los ojos con fuerza, deseo repetir una y otra vez, en distintos lugares, en la ducha, en la calle, en una plaza hasta en la terraza del edificio más alto de esta ciudad.

Es el último esfuerzo, lo haces con fuerza, aprietas mi pierna al escuchar un gemido profundo, al sentir que nos corremos juntos. Apoyas tu cabeza en mi hombro unos segundos, me miras y sonríes. Terminamos de vestirnos entre sonrisas, vuelvo a dar al stop, y no puedo evitar jugar con mi pelo mientras lo estoy haciendo, me das el último beso, dulce, sabrosamente dulce. Al salir del ascensor veo como los vecinos cuchichean y clavan sus miradas en mí, pero yo no puedo dejar de pensar en lo que acabada de suceder, es algo más que una simple aventura, y es que tu movimiento es como el aire, necesario para respirar, para llegar al mejor de los orgasmos.

27 julio 2012

Húmedamente.

Estábamos en aquel bar, los dos solos, jugando al billar, mientras bebíamos, y un estúpido juego, el típico para pasar de conversaciones aburridas, “Yo nunca he…", mi mente imaginaba el mayor de los placeres al ser tuya, el mejor de los deseos. Bailo y bailo solamente para ti, me miras, intentas concentrarte en la partida, pero no puedes dejar de mirar mi cadera moviéndose lentamente, como mi mano se desliza por mi pecho. Te acercas, me besas lento, un tierno beso con sabor a legendario, me miras y no me lo pienso, te beso suave, segura. Tus manos en mi cintura, mis piernas están en la tuya, besos húmedamente legendarios. Sobre el borde de la mesa te quito el cinturón, me quitas suave la camiseta, nuestras manos se tocan, sonreímos, te beso y desabrocho los botones de tu pantalón, los bajo poco a poco, desde abajo te miro maliciosamente. Me agarras y subo rápidamente, me vuelves a besar, fuerte, húmedamente fuerte. 

Acaricias mis pechos, tus dedos juegan con mi pezón, suspiras y una leve brisa por mis pechos hace que muerda mi labio, chupas cada parte de mi pecho, me excita la manera, la dulce manera con la que tus labios se separan de mi, dejas un recorrido de besos, juegas con tu lengua, sigues bajando pero me sorprendes y no paras. Acaricias mi pierna, la muerdes, chupas y lames mi rodilla, sonrió. Separas mis piernas, mis pies están sobre tus hombros, juegas con mis dedos, y vas bajando poco a poco sin dejar de mirarme. Tu húmeda lengua esta dentro de mí, realmente es juguetona, la mueves despacio, arriba y abajo, la sacas y la vuelves a meter, mi pulso se acelera, mi piel se caliente, mi mente no puede dejar de pensar en lo que viene después, y el orgasmo se acerca. Aprieto mis manos, intento no gemir, pero un leve suspiro se escapa cuando tocas el punto exacto. Me haces cosquillas, tu lengua, tus labios, mi pierna se mueve, siento el placer, el dulce placer del orgasmo. Intentas parar, quieres jugar con otras armas, pero agarro tu cabeza y te digo no pares, sigue, solo un momento más. Mis suspiros son más fuertes, más profundos más y más. Entre sonrisas tengo el orgasmo más húmedo.

Quiero ser sucia, demostrarte que puedo ser lo que quieres, comportarme salvajemente, solo para ti, te beso lentamente, y voy bajando despacio, deslizo mi lengua por tu nuez, noto como tragas saliva, me paro en tu pecho, juego con tu pezón, tu pulso se acelera cuando mi lengua se desliza por tu cuerpo. Llego a mi destino, te bajo lentamente los calzoncillos, sonrió, me paro y te miro maliciosamente, mi lengua empieza a moverse, mi boca húmeda, desea escucharte gemir de placer. Me excita notar tu piel caliente, agarras mi cabeza y me dices: sigue así, un poco más. Sigues dentro de mi boca, aumento el ritmo, te muerdo suavemente y escucho un suspiro, poco a poco llegas al orgasmo. 

Nos miramos, solo basta una leve sonrisa para darnos cuenta que basta ya de juegos, no deja de llover, pero eso no evita que queramos hacerlo salvajemente sobre esa mesa. Besos contra la pared, contra el equipo de música, el golpe la enciende y suena Sex On Fire, bajo la suave luz del local, te llevo poco a poco hacia la mesa, estas en el borde y con el dedo te empujo, te tumbas lentamente. Encima de ti, moviéndome lento, golpes suaves hacia el orgasmo, mis manos en tus brazos fuertes, tus dedos bajando por mi espalda hasta sujetar mi cintura. Te acercas, me besas, metes tu dedo en mi boca, muerdo suave, besas mi hombro, lames mi cuello, y me muevo más fuerte, más sucio. Lo único que se escucha son jadeos, mis manos aprietan las tuyas, suspiro echando la cabeza hacia atrás. Por mi espalda caen pequeñas gotas de sudor, los gemidos me excitan mas, tu dentro de mí, muevo mi cabeza, y nos corremos a la vez, apoyo mi cabeza en tu pecho, tus dedos entre mi pelo, una respiración alterada por el deseo, por el orgasmo que acabamos de tener.

Los cristales empapados, será la tormenta, o el sudor del sexo salvaje sobre una mesa de billar. Lo único que puedo pensar o quizás desear, es repetir cada noche lo que acaba de pasar, en otro lugar, otra postura, hasta saciar mi deseo, hasta enfriar mi piel. Una deliciosa experiencia que mi cuerpo húmedo quiere volver a sentir.

17 julio 2012

Un deseo insaciable.

Los mejores besos son los de madrugada, los que no esperas que sucedan, y así es como te voy a despertar esta noche. Estás tumbado a mi lado, dormido, empiezo besándote el cuello, mordiéndote un poquito la oreja, te susurro un despierta. Te estás haciendo el dormido, quieres algo mas, sonrió, quiero jugar, jugar contigo. Me coloco con suavidad encima de ti, me aproximo a tus labios, te beso lento, suave. Te despiertas con una sonrisa, me besas fuerte, tu lengua juega con la mía, tus manos están en mi cintura, tocas mi cuerpo, agarras mi muslo y me muevo suave para excitarnos juntos. 

Huyo de la cama con la única intención de que me persigas, me quito la ropa y te sonrió de manera picara, muerdo mi labio cuando quiero gritar un: ¿Me acompañas? Desaparezco de la habitación, abro el grifo de la ducha y apareces. Besos bajo el agua, echo la cabeza hacia atrás mientras me besas un pecho, me siento libre, una mujer entre tus brazos. El agua recorre nuestro cuerpo, nos mojamos juntos y eso hace que quiera seguir. Contra los azulejos blancos esta mi espalda, tus ojos, no puedo fijarme en otra cosa, mis piernas en tu cintura, tu dentro de mí, moviéndote, sonríes cuando te susurro lo que pretendo hacer. 

Me llevas en brazos hacia la cama, juego con mi pie, voy subiendo lentamente por tu pierna, y vuelvo a empezar, el deseo empieza a ser incontrolable. Basta de juegos, encima de ti, movimientos lentos, suaves, los latidos son más fuertes, suspiros de placer que poco a poco aumentan llegando casi al orgasmo. En este momento no pienso en nada más, mi única intención es que disfrutes de mí, de mi atrevimiento sin límites y esta extraña unión entre salvaje y lo dulce. Me apoyo sobre ti, por mi espalda cae el sudor del deseo, por el placer de haberte tenido dentro de mí. Mi boca esta húmeda, con ganas de ser besada, parece que lees mi pensamiento, y me besas, jugamos con la lengua, te muerdo suave el labio pero no te importa, sigues besándome lento. Quiero ser mala bajo las sabanas, te beso dulcemente, y comienzo a bajar, me paro en tu ombligo y te miro maliciosamente, quiero que adivines mi intención, sigo hasta llegar y empiezo a darte placer. No puedo evitar acelerar cuando te escucho gemir, me excita lo que estoy haciendo. 

Besos dulcemente húmedos, acaricias mi cara, tocas mi pecho, juegas con mi pezón, bajas lentamente, tu lengua recorre el camino hasta mi ombligo. Estas entre mis piernas moviéndote como nunca, quieres darme el mismo placer que yo hace un instante, el ritmo aumenta, no aguanto más, empiezo a gemir, muerdo tu hombro mientras estas haciendo una leve pausa, me miras con dulzura y excitado a la vez, vuelves a moverte, a entrar y salir de mi cuerpo, araño tu espalda, finges una sonrisa, pero te duele, coges mi mano, la besas y la aprietas fuerte, es el último esfuerzo, llegando al orgasmo, los suspiros son cada vez más fuertes, un ritmo incansable, un deseo insaciable. 

Nos quedamos en silencio, no hace falta hablar, las palabras sobran, lo llenamos con miradas, solo basta eso. Juegas con mi pelo y yo deslizo mis dedos por tu espalda. Amanece, entra luz por la persiana y las cortinas hacen que la habitación sea un lugar mágico, donde tú y yo hemos vivido un momento caliente, dulcemente caliente.

01 julio 2012

Házmelo.

Cuando te tengo cerca mi cuerpo se acelera, y hoy manda una señal bastante clara, y es que quiero hacerlo esta noche contigo, toda la noche, no quiero estar ni un minuto más sin besarte, quiero hacerlo hasta morir de placer o de agotamiento, sigue mi ritmo que tú puedes. Cógeme, porque no hay nada que frene este deseo, nada que nos separe en este momento caluroso. Cualquier sitio me vale, si estas entre mis piernas, si muerdo tu hombro, estoy pidiendo a gritos arañar tu espalda y sudar juntos, como dos animales que se dejan llevar por su instinto y vaya si lo disfruto. 

Hazme cosas mientras te miro, quiero que todo lo que hagas sea lento, muy lento y vayas subiendo la velocidad a medida que mi cuerpo se enciende, caliento mi lengua recorriendo tu cuello, acabando en tu boca húmeda con ganas de secarse. Me gusta así, que seas un caramelo en mi boca, dulce, me pone cuando juegas con tu lengua, y te gusta la idea de que yo ahora solo quiera jugar, y no me sale nada mal hacerlo, y cuando menos me lo espero atacas mi cuerpo, le quieres para ti, y empezamos una guerra sucia, donde los besos y la lengua quedan en un segundo plano. 

Tu cuerpo es adictivo, deslizas tus dedos sobre mi pecho, bajas, llegas a mi ombligo, pero no paras, sigues, empiezo a disfrutar de tu habilidad, me lo pones difícil, mi respiración se acelera y deja paso a los suspiros, a una tímida sonrisa mientras muevo una pierna, y me dejo llevar por un pequeño gemido de placer, deseando que no pares, que sigas hasta que me beses y utilices otra parte de tu cuerpo. Empiezas a moverte dentro de mí, noto tu piel más caliente, tus besos son más fuertes, más salvajes y terminas mordiéndome el labio, y me pone mala esta situación, tiernamente mala. Entre gemidos consigo susurrarte un: “No pares, sigue, no lo hagas ni en broma”. Cambias el ritmo, vueltas y vueltas por la cama, besándonos, piel húmeda, asquerosamente húmeda. Qué alegría más tonta estar encima de ti, no dejar de moverme mientras veo tu boca, tu mirada de placer, notar tus manos en mis piernas, y querer seguir así toda la noche. Te beso, te miro, sonrió y te vuelvo a besar. Apoyo mis manos en tu pecho, mientras muevo mi cuerpo, mientras sacas lo mejor de mí. Acaricias mi espalda y eso hace que tenga ganas de seguir, tocas mi pecho y me estremezco por momentos. Suspiros, gemidos, susurras un te quiero, el más sucio y sincero que he escuchado en mi vida, es la melodía perfecta para esta noche. Paro para morder tu hombro, para excitarte un poco más, correr hacia lo que parecía imposible hace unos meses. 

Me dices ese Mírame que me vuelve loca, y mi cuerpo se enciende otra vez cuando rozas tus labios con mi oreja, y bajas lentamente por mi cuello, muerdes suave mi pecho mientras agarras mi pelo. Queremos más, miras el reloj, tenemos tiempo, sigo disfrutando de tu piel, excitándome cuando estas dentro de mí y me pongo tierna cuando muerdes mi labio, me pones los pelos de punta metes tus dedos en mi boca en el último esfuerzo. 

Es igual si nadie lo entiende, si no comprenden porque lo hacemos lento y subimos la velocidad hasta hacerlo sucio, algo tremendamente apetecible que dura toda la noche. Amanecer apoyada en tu pecho, mirarte y sonreír, pareces otro, sé que después de esto, dejo de ser una dulce niña de papa.

18 junio 2012

Salvajemente apetecible.

Noche calurosa, verano intenso, y notando como el legendario baja por la garganta, como calienta mi cuerpo, como enciende poco a poco el deseo de tirarte sobre la arena y dejar de ser esta niña dulce para convertirme en la mujer que deseas tener entre tus brazos. 

Bajo la luna, tus labios son terriblemente apetecibles, no puedo dejar de mirarlos, de desear besarlos, saborear ese placer de tener tu lengua como compañía. Cojo un hielo de tu vaso, tocando suavemente tus labios, mientras te miro, bajo lentamente por tu cuello, me gusta así, humedeciendo partes de tu cuerpo, terminar metiéndome en la boca el hielo, morderle con fuerza, con ganas y besarte, hacerlo de manera dulce, no mentiré, deseo que sea salvajemente húmedo. 

Te quito la camiseta, desabrochas el botón de mi pantalón, acabo quitándote toda la ropa y no dejo de mirarte, clavo mi mirada en tus ojos, quiero que veas lo segura que estoy de este momento. Corro hacia el agua después de escapar de tus brazos, me alcanzas, secuestras mi cuerpo, y termino sobre la arena mojada, me besas, agarras mi pelo, deslizo mis manos por tu pecho. Me pierdo en el olor de tu piel, en tu cuerpo lleno de arena, mientras nos peleamos por quien tiene el poder, vueltas y vueltas en todas las direcciones, mientras el agua nos moja, mientras nos mojamos juntos. 

Ahora cuando tu cuerpo y el mío son uno, las estrellas observan lo que hacemos, las subidas y las bajadas, la infinidad de cambios de ritmo. Mi espalda sobre la arena húmeda, como mi cuerpo, como tu lengua por mi pecho, como tus manos apretando mi pierna. Las olas terminan en nuestros pies, intentan llevarse nuestro deseo y lo único que consigue llevarse son sonrisas tiernas. El agua está cada vez más fría, y nuestros cuerpos están cada vez más calientes, más vivos, con ganas de disfrutar, de parar el tiempo entre gemido y gemido. Encima de ti, te miro, toco tus brazos, me muevo lentamente, tocando suavemente tu piel, deslizas tus manos sobre mi espalda en cada movimiento, en cada suspiro hacia el orgasmo. 

Consigues arañarme el alma entre mis piernas, cuando estas metido en mi cuerpo, cuando intento controlar mi instinto, pero es inevitable, muerdo, no dejo de morderte, no puedo evitar dejar mi marca en tu espalda. Excitas mi cuerpo en cada parada, con cada pequeño suspiro. Lo haces con calma, pero subes el ritmo, disfruto cada movimiento, noto como se acelera tu corazón. Me gusta que no dejes de mirarme, que intentes destrozarme en todos los sentidos. Dame más, más caricias, más besos robados, fuertes, tiernos, húmedos. Susúrrame, con esa voz que me pone tierna, que hace que mi cuerpo enloquezca y desee más noches como esta. 

Quemando entre tus brazos las palabras vacías, golpeando contra la arena reproches, sigue, sigue, bésame, muévete como tú solo sabes hacer, sigue un poco más en mi cuerpo, dándome placer. Suplicas hacerlo una y otra vez, quieres seguir tocando mis pechos, dejar marcas en mi cuello, agarrar fuerte mi pierna, intentar borrarme los lunares de mi cuerpo, especialmente el de mi pecho. Acabar tumbados, agotados, sudando y llenos de arena, pero no te equivoques, quiero repetir una vez, y otra, y otra, hasta que suene obsceno, hasta que este juego sea una aventura peligrosamente sucia.

14 junio 2012

Una noche así, no se olvida.


Una habitación, yo apoyada en la pared, mirándote, seduciéndote con la mirada, mordiéndome el labio intento decirte que vengas a por mí, que ataques mi cuerpo, que me quites rápidamente la ropa , beses mi cuerpo, y lo hagamos en cada rincón de esta habitación. Tú sentado en la cama, con esa sonrisa, dios esa sonrisa, me observas, disfrutas de mi actitud, te tocas la cara, y vienes a por mí, con esos andares que hacen que me derrita, y muerda más fuerte mi labio.  Apartas mi pelo, besas mi cuello y me susurras: ¿Lo deseas tanto como yo? No puedo evitarlo, tengo que hacerlo, y te contesto un: Ni te lo imaginas.

Formas de besar que hacen que mi cuerpo se estremezca, deseos incontrolables, empezar en la cama y terminar en el suelo, con la cabeza apoyada en tu pecho.  No pienso hablarte, prefiero besarte, jugar con la forma de tu cuerpo, sentir placer cuando deslizas tus manos por mi espalda, cuando tocas mi cuerpo como si de un piano se tratase. Desabrochas los botones de mi camisa, mientras me miras fijamente, sonríes al ver el color de mi sujetador. Pinte mis labios de rojo, y elegí el negro para mi ropa interior, colores perfectos que dejan marcas en tu piel.

Acaricias mi pecho mientras me besas fuerte. Tu lengua juega con la mía, golpeo tu espalda contra la pared, cambiamos de posición, rodeo tu cintura con mis piernas mientras seguimos con besos  tiernos, dulces, salvajemente perfectos. Me llevas hacia la cama.  Encima de ti, muerdo tu oreja y tu agarras mi pelo, me dices para, para, pero yo quiero seguir mordiendo, apretando fuerte, bajar, besarte el cuello, seguir por tu pecho, pararme en tu pezón y seguir hacia tu ombligo, detenerme, mirarte y deslizar mi dedo por tus labios y volverte un poco loco al no seguir el camino. Tú encima de mí, acaricias mi cara, me miras con ternura y me besas suciamente. Bajas lentamente la mano y cierro los ojos para disfrutar de tus dedos sobre mi cuerpo. Gozo con cada movimiento, cuando tu húmeda lengua se desliza por mi cuerpo, soy adicta a ese dulce sabor de tus labios, y no puedo evitar morder tu labio como si de un caramelo se tratase. Dejas sin saliva mi boca, pegas tu cuerpo al mío, te mueves lentamente y vas subiendo el ritmo.

Gemidos que excitan y alimentan este dulce placer de tenerte bajo esta sabana, miradas de complicidad, palabras con las instrucciones bien marcadas. Sigues entre mis piernas, aprietas fuerte mi mano, suspiras mientras dejo marcas en tu espalda, apoyas tu cabeza sobre mi hombro y te sorprendo cambiando de posición. Ahora soy yo la que manda, te vuelvo loco con mis movimientos,  tengo que confesar, que me excita notar tus manos en mi cintura cuando estoy encima, disfrutando de tu cuerpo. Nos falta el aire, pero sigue dentro este apetito por tu cuerpo, y peleamos para aguantar un poco más, por repetir hasta apagar el salvaje deseo que nos ha llevado hasta aquí y al final de la noche, tus labios están bien marcados en los míos.  

Me toca ser víctima del deseo, pero soy culpable de querer vivirlo, y no lo niego, me divierto entre tus brazos, disfruto de los suspiros, de ver en tu cara placer y notar tu piel caliente, pero sin prisa por apagarse. Palabras que se escapan de mi boca, te quiero, en mi cama cada amanecer, agotados por las  travesuras que repetimos  en esa habitación de hotel.  Una noche así, no se olvida.

08 junio 2012

Más que un simple deseo.

Sedúceme, consigue tu propósito, llévame a la cama, escribamos una película sucia, donde el final, puede ser el principio de otra película. Comenzar en el pasillo, contra la pared besos fuertes, con rabia, que tu espalda sienta dolor cuando choca contra la pared. Quitarte la ropa deprisa para disfrutar despacio de tu cuerpo. Acariciar tu pecho, jugar con tu pezón, mirarte mientras me agarras por la cintura y volver a chocar contra la pared. Llegar a tu cama, empujarte y ser yo la que manda, la que se acerca lentamente a tus labios, para empezar a disfrutar de caricias y de momentos más que sucios. Sigue despacito, que pronto te diré cuando lo haremos fuerte. Sentirme libre cuando estoy encima de ti, jugando con tu pelo mientras sonríes. Olvidarnos de la realidad entre las sabanas, con movimientos lentos o suaves. Tener toda tu atención y morderme el dedo para deslizarle poco a poco sobre mi cuello y que siga el camino hasta mi ombligo, hasta que muerdas mi labio y me susurres un: quiero deslizarme sobre tu cuerpo. Hoy solamente escucho lo que dice mi deseo, y solo me pide disfrutar de tu cuerpo, de esos besos salados, pero sobre todo de esos movimientos que encienden mi cuerpo y que apagas lentamente. No hay nada que pueda igualar este placer, cuando tu piel roza mi piel. 

Intentas controlar tu instinto animal, quieres morderme lo menos posible, agarrarme suave para no hacerme daño, pero el placer, el deseo es más fuerte, y despiertas ese animal que llevas dentro. Ahora empieza lo divertido, vueltas en tu cama, suspiros del placer más dulce, bajas la velocidad de tu beso, deslizas tu lengua por mi cuello mientras tocas mi lado más sensible. Me gusta ver como intentas borrar mi lunar favorito y te ríes porque no lo consigues. Bésame como si fuera el último día, excítame con tus manos de hombre. Enséñame a disfrutar contigo de lo prohibido, te confieso que nadie lo desea más que yo. Cierro los ojos cuando vuelves a tocar mi punto sensible, y solo sabes decirme: calma, ahora viene lo mejor. Bailas sobre mí, y tengo más que suerte, me haces sentir algo más que placer. 

Susúrrame lo que te gusta seguido de suspiros de deseos cumplidos, y sigue el ritmo de los latidos de tu corazón. Descansa unos minutos, abrázame y volvamos a empezar. Torturarte negándome a besarte, al roce para al final bailar un tango en tu cama, donde cambiamos de posición continuamente. Tu sonrisa nerviosa te delata cuando beso tu pecho y crees que voy a seguir bajando. Moverme encima de ti, morderte la oreja y disfrutar, ver las estrellas en el techo de tu habitación. La banda sonora de esta película son gemidos, suspiros y respiraciones salvajes. Coges mi mano con fuerza, y portarme mal los últimos momentos para que seas tú el que diga: No pares. Lo que queda de noche, quiero disfrutarla contigo.

01 junio 2012

Deseos sucios.

Tienes una invitación, el lugar mi cama, el momento, ahora. Haz de mi deseo, algo vulgar y repítelo hasta el amanecer, hasta el agotamiento, hasta que respires mi último aliento. Besos de madrugada, marcas en la piel, calienta mi cuerpo y apágalo con besos, con placer una y otra vez. Alégrame la noche, dale un nuevo sentido a mi cama, juguemos a ser otros con el mismo deseo. Cuanto más grande es el deseo, más aguanta el cuerpo y así poder disfrutar del olor de tu piel, del sudor de tu frente y respirar deseos rápidos y lentos. Crear de suspiros y gemidos una melodía casi perfecta, que mejora cuando susurras mi nombre. Juro decirte la verdad, demostrarte que cada respiración ha sido real, que cada sonrisa ha sido provocada por una jugada sucia, y morderme el labio cuando beses mi cuello. Desliza tu dedo por mis labios, jugar con él, mover mi lengua y notar cómo te excitas, terminar mordiendo y seguir disfrutando. Besar lentamente tu pezón, y volverte loco de placer si sigo bajando. 

Juguemos con la lengua, empezar lento, con dulzura, suave y acabar con fuerza, con energía, como dos animales, ser una loba que se alimenta de cada beso. Tócame con suavidad, pero a la vez, tócame con firmeza, de la misma forma que yo lo deseo, piérdete entre mis lunares. Bórrame el lunar de mi pecho, nota como mi corazón se acelera si sigues bajando tu mano, muérdeme el alma con tus movimientos. Aráñame con fuerza la pierna cuando me divierta con tu labio, cuando juegue con tu pelo, cuando sea vulgar y este encima de ti. Cambiar la posición, coger con fuerza mi mano mientras tu cuerpo está en movimiento y yo te repito un: ¡No pares por favor! Utiliza tu imaginación para hacerme disfrutar, enloquecer cuando tu piel roza mi piel, susúrrame palabras bonitas pero actúa de forma sucia, vulgar, dame las caricias más prohibidas, y sobre todo, el último aliento seguido del beso mas salado. Terminar este viaje y que el destino sea ver las estrellas, atrápame en este callejón sin salida que es la pasión. Dejar de lado la ingenuidad, la inmadurez, y disfrutar de la mejor película jamás interpretada. Siempre me quedara el deseo y créeme, en mi mente es muy divertido.

28 mayo 2012

Solo se desearte así.

Dependo de una sonrisa, de una caricia o de un susurro. Mi deseo se alimenta cada vez que te ve, cuando caminas, quizás sea tu forma de moverte, o sea tu estúpido acento de macarra lo que me vuelve loca, que hace que sea un animal salvaje buscando una presa con la que divertirse. Solo tú sabes darme lo que quiero, y por eso me convierto en loba cuando te tengo cerca. Cógeme con fuerza, contra la pared, mientras te beso aprieta fuerte mi cintura, expresa tu deseo con rabia, como el animal que llevas dentro. Nota como mi cuerpo se calienta y pide a gritos que lo apagues lentamente. Bésame como si fuese la última vez que puedas hacerlo, déjate querer y obsesiónate por hacerme disfrutar, como una nota musical en el pentagrama. Estar encima de ti besándote el cuello, bajar poco a poco mientras tocas mi pierna, llego a tu ombligo y tú juegas con mi pelo, imaginándote cual es el final del trayecto. 

Jugar en la cama, besarnos hasta desgastarnos los labios y disfrutar de cada caricia, de cada jugada. Mátame de placer, haz que diga tu nombre una y otra vez, tócame cada centímetro del cuerpo hasta que vea las estrellas. Hazlo con fuerza, con tu toque agresivo, y no dejes nada en el tintero, dame lo mejor de ti. Aráñame el alma y deslízate por mi cuerpo para componer la melodía perfecta. Hazme volar, tocar la luna con la punta de mis dedos. Llena cada silencio de besos tiernos, muérdeme el labio por primera vez. Agarra con fuerza mis manos mientras bailas en mi cuerpo, mientras eres ese salvaje que dices ser, mientras luchas por conseguir un grito de placer. Besos húmedos acompañados de caricias en mis pechos que aceleran mi corazón, aliarnos durante horas para ganar al destino, insiste en hacerlo una y otra vez., para terminar siendo adicta al sabor de tus labios y convertirme en tu sustancia favorita, hasta conseguir ser tuya cada noche hasta el amanecer.

09 mayo 2012

Házmelo así.


Si vas a besarme que sea de manera especial, dulce, tierna, suave, pero luego bésame de forma fuerte, sucia, hasta que duela, pero sobre todo no te olvides de besarme, de acariciarme, de tocar cada centímetro de mí para hacerme volar de placer. Sentarme frente ti, sonreírte como se que te gusta, mover la cabeza, giñarte el ojo mientras me muerdo el labio pensando en mi próxima jugada e ir directamente a tu boca, agárrame por la cintura y estar muy cerca de ti, hasta que te muerda lentamente la oreja para que me susurres un “Me vuelves loco”. Déjate llevar por cada deseo que tengas, por cada impulso, desabróchame los botones de la camisa, yo juego con tu pelo mientras me besas lento y ser solamente dos animales jugando entre las sabanas de tu cama, saciar cada deseo con momentos de placer, ver las estrellas con tus movimientos, y volverte loco con los míos.

Piérdete entre los lunares de mi cuerpo, mientras deslizo mis dedos por tu espalda, ser solamente cuerpos calientes que apagamos lentamente, para volver a encenderlos con un roce, con un beso o una mirada. Déjame sin habla, sin respiración durante segundos, házmelo de forma especial, para repetir una y otra vez hasta que sea sucio, vulgar o salvaje. Dejarte marcas de lo que hemos hecho, besos tiernos en el cuello y arañazos de placer en tu espalda. Abrázame con fuerza, hasta partirme en dos, quiero dejarte sin saliva, sin fuerza, agotarte, borrar tu estúpida sonrisa. Ahora que estamos así, piel contra piel, soy feliz, por fin has entendido que eres para mí, que solo somos marionetas de nuestros deseos.

Necesito ver cómo te vuelves loco cuando me niego a darte un beso, como buscas la manera de hacerme trampas, como deseas que repitamos lo que acabamos de hacer, quiero sentir como te mueres por tocarme y volver a ser animales salvajes. No busco a nadie más, me gusta lo que tú me das, noches llenas de placer y momentos dulces acompañados de susurros tiernos. Quiero que sea adictivo, que no tengas minutos de tranquilidad pensando lo que te estás perdiendo, que seas adicto al sabor de mis labios, a mis besos, a mi cuerpo, a mis suspiros, quiero ser tuya una y otra vez.