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19 julio 2011

A veces hay que romper las normas para aclarar las cosas.

Mis normas para que ningún ser querido pueda hacerme daño:

1- Jamás ser tu misma. No mostrar tu verdadera cara. Nadie sabrá tus verdaderos miedos, tus debilidades, nadie sabrá que tema puede hacerte daño.

2- Ningún secreto deberá ser revelado. Como su nombre dice, es un secreto, y así debe seguir, si nadie lo sabe nunca saldrá a la luz, por lo tanto nadie te decepcionara.

3- Y el último pero no más importante, no enamorarte. No cometas ese error. Si lo haces, estas perdida, serás tu misma con esa persona, le contaras tus secretos, si, también los inconfesables. Dejaras tu corazón en manos de un desconocido, créeme es un desconocido, y cuando la locura termine, lo destrozara, te lo devolverá más dañado que nunca. Te costara arreglarlo, será como un jarrón roto, nunca quedará igual.

Y como habéis podido comprobar, soy una rebelde, lo mío ya no tiene causa, no puedo respetar las normas, ni las mías, cada persona que me conoce, que realmente lo hace, está en mi corazón, si son pocas lo sé, eso no sé si es bueno o malo, pero saben cómo soy, mi mejor amiga conoce todos mis secretos, y la persona que quiero destrozo todo lo que era, todo en lo que creía, mis metas, mi antiguo yo.

Pero no me rindo, sé que tengo que conocer a buenas personas, solamente por todo lo malo que ha pasado por mi vida, todas esas personas que me hicieron daño, intencionadamente o no, pero lo consiguieron, solo por eso el destino seguro que tiene algo bueno preparado para mí. Conocer a personas que valoren como soy, y si no las conozco, en mi vida tengo lo que necesito, gente que me quiere, que aunque soy rara, respetan mi rareza, y sobre todo me aceptan y creo que esa es la razón por la que me salte mis dos primeras normas, no intentan cambiarme, ni un poquito y mira que necesito muchos cambios. Y la última norma, quizás un día me olvide de ella, o estaba demasiado ocupada en otras cosas, que no me di cuenta, y he llegado hasta este punto, el miedo de no poder olvidarte, el miedo de no poder o no querer hacerlo.

Sonrió pensando lo divertido que fue saltarme las normas, si, aunque tropecé muchas veces, pero los buenos, siempre me ayudaron a levantarme.

2 comentarios:

Natalia dijo...

Como me gusta TODO lo que escribis.SOS UNA GENIA

Ojizarka dijo...

Yo tb soy experta en romper mis reglas...